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Quienes hacen sauna son más felices que los demás: así lo demuestra un nuevo estudio de nuestro socio, la Universidad Tecnológica de Luleå (Luleå tekniska universitet). Hemos tenido el placer de entrevistar a Åsa Engström, investigadora de esta universidad y una de las mayores expertas de Suecia en la sauna y sus efectos sobre la salud. Su último estudio, realizado en el norte de Suecia, muestra que la sauna no es solo una forma tradicional de relajarse, sino que también tiene importantes efectos positivos sobre la salud mental y física. El estudio incluyó a más de 1180 participantes y muestra cómo la sauna puede mejorar el bienestar, reducir el estrés y darnos más energía en el día a día.
El 66 % de los participantes se clasificaron como usuarios habituales de sauna (al menos una sesión al mes).
De media eran más jóvenes (51,1 años frente a 55,1 años de quienes no hacían sauna).
Los usuarios de sauna fumaban menos y tenían menos casos de tensión alta.
Los usuarios de sauna declararon niveles más bajos de ansiedad y depresión leve.
Los participantes que hacían sauna de 1 a 4 veces al mes o de 2 a 7 veces por semana tenían niveles de salud mental y energía claramente más altos.
Sin embargo, una frecuencia mayor de 1 a 4 veces al mes no aportaba mejoras adicionales en la salud mental ni en la energía.
Los usuarios de sauna declararon niveles más altos de felicidad y energía que quienes no hacían sauna.
Curiosamente, el estudio mostró que la felicidad era mayor entre quienes hacían sauna de 1 a 4 veces al mes, en comparación con quienes la hacían con más o menos frecuencia.
Los usuarios de sauna estaban más satisfechos con su forma de dormir.
Una encuesta global mostró que el 83,5 % de los encuestados dormía mejor después de hacer sauna.
Åsa comenta que la mayoría de los usuarios de sauna del estudio preferían hacer sauna en compañía, lo que refuerza el papel de la sauna como actividad social. Esto confirma investigaciones anteriores que muestran que la sauna suele ser un lugar de relajación y convivencia.
Aunque solo una minoría combinaba la sauna con baños de agua fría, la interacción social es una motivación clave para muchos usuarios de sauna. Además, pone de relieve cómo la sauna refuerza los vínculos tanto físicos como psicológicos.
La mayoría de los participantes del estudio pasaban de 15 a 20 minutos en la sauna, a menudo repartidos en 1 o 2 tandas, a una temperatura de entre 60 y 90 °C. Ante la pregunta de si hace falta hacer sauna varias veces por semana para notar efectos positivos, el resultado fue interesante: el estudio mostró que la felicidad era mayor entre quienes hacían sauna de 1 a 4 veces al mes, en comparación con quienes la hacían con más o menos frecuencia.
Los resultados del estudio son claros: hacer sauna con regularidad, aunque sea solo de 1 a 4 veces al mes, puede tener un efecto positivo en cuerpo y mente. Para quienes no pueden mantener un nivel alto de actividad física, la sauna puede ser un complemento eficaz para mejorar el bienestar.
Åsa Johansson, la investigadora detrás del estudio, es una gran aficionada a la sauna y cuenta que la sauna de su casa de campo es uno de sus lugares favoritos. Los principales efectos positivos que nota Åsa son:
Relajación y recuperación: la sauna ayuda a Åsa a desestresarse y le da tiempo para reflexionar.
Mejor descanso: después de una tarde de sauna siempre duerme mejor.
«Hacer sauna me da una especie de calma y bienestar. Es donde desconecto después de un día largo», dice Åsa Engström.
Si tienes curiosidad por saber más sobre los resultados o quieres leer el estudio completo, puedes encontrarlo aquí.
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